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sábado, 2 de agosto de 2008

Seglar claretiana por casualidad... ¿o no?

Mª Jesús Pérez-Solano, sc.
Comunidad Camino de Emaús, Sevilla (España)

Hace ahora 25 años terminé 3º de BUP. Mi colegio no tenía COU (ultimo curso de colegio antes de empezar la carrera universitaria), y para el instituto al que yo quería no tenía suficientes puntos para obtener plaza. Fuera de plazos oficiales y gracias a un amigo de mis padres, se me planteó la posibilidad de entrar en Claret. Dije que sí, y el colegio me aceptó. No conocía de él más que su fama académica. Nunca había oído hablar de S. Antonio Mª Claret y mucho menos del espíritu o familia claretiana. Todo ocurrió por “casualidad” (¿o no?...)

No es el curso de COU para un novato en el colegio muy bueno para otra cosa que no sea estudiar e intentar conseguir nota para selectividad. Ese era mi único objetivo. Un año de transición pasa pronto, y el objetivo final estaba en la carrera que quería estudiar.

Pero el hombre propone... y Dios actúa.

Durante ese año me encuentro en el colegio con que existe un grupo de Antiguos Alumnos, que nos solían acompañar a los de COU en muchas ocasiones. Celebran eucaristías, te ofrecen las salas para estudiar, son simpáticos... poco a poco, y a medida que me relaciono con mis compañeros de promoción que ya los conocen, me voy acercando a ellos.

Están entusiasmados. Uno de ellos (Manolo Caraballo) ha estado ese verano en Colombia en un encuentro mundial. Hablan de un movimiento de Seglares Claretianos. Han ido también otros de Madrid. Se ha escrito un ideario. Termina el curso y llega el verano. Con muchos de mis compañeros de COU voy a Gil García. Trabajo y vida en comunidad. Nos encontramos con Antiguos Alumnos de Madrid. Se sigue hablando de la experiencia vivida en Villa de Leyva. Al volver a Sevilla entro en Antiguos Alumnos y me entregan el Ideario para que lo lea.

Y así, es el Ideario de Seglares Claretianos el primer documento con espíritu claretiano que cae en mis manos... y me cambia la vida. Seguía sin saber apenas nada de la vida de Claret. Mucho menos había leído la autobiografía. Pero me atrajo profundamente tanto lo que en el pequeño libro leo, como lo que esas personas veo que comparten e intentan vivir.

Ahí empezó mi caminar, aunque el ingreso en el Movimiento fuese años más tarde. A partir de entonces, muchos claretianos, seglares, religiosos y religiosas han estado y están en mi vida. Pero si ahora miro hacia atrás veo que quienes me llamaron y dieron testimonio de vida y fe fueron seglares. Con caras y nombres. A ellos les debo mucho de lo que ahora soy, de mi crecimiento en la fe y de mi sentir seglar y claretiano. GRACIAS POR ESTOS 25 AÑOS.

Doy gracias a Dios cada día porque Él escribe mi historia y elige a las personas que pone en mi camino, aunque a mi me parezca “casualidad”.

M Jesús Pérez-Solano, s.c.
Camino De Emaús (Sevilla)

domingo, 13 de julio de 2008

Carta de M Dolors Serradell, coordinadora de la región Norte de España



25 años…

Celebramos 25 años…
… es un momento de compartir reflexión, oración y fiesta…
… de caminar, siguiendo los pasos de Claret…
… en el año del Bicentenario de Claret…
… con un momento de parada, para reflexionar sobre el ayer y con esta experiencia proyectar un futuro para nuestro Movimiento…

Y como nos dice Tino, nuestro Secretario General, en su carta 25 años de fidelidad al Evangelio:

Es esta una ocasión de renovar nuestro ardor evangelizador. Pero para evangelizar primero hemos de haber sido realmente evangelizados. La conversión y el cambio de vida, personal, familiar y comunitario, es condición indispensable para que surja la acción apostólica del cristiano. No hay evangelización si previamente no hay una conversión radical, una transformación profunda de la mente y el corazón.
En el documento de la Asamblea de Guatemala "Formados en la Fragua del Corazón de María. Un camino para vivir la espiritualidad del Seglar Claretiano hoy" encontramos las claves para, bebiendo de
las fuentes de nuestra espiritualidad poder ser testigos creíbles: “La experiencia del fuego es la experiencia de encuentro con el Dios de la vida y de la historia, que manifiesta su amor en la trama del mundo”.

Desde el Consejo Regional deseamos a todos los Seglares Claretianos y a toda la Familia Claretiana que nos acompaña y de la que formamos parte, que sea éste un tiempo para celebrar y también para dar gracias a Dios por habernos llamado a ser Misioneros al estilo de Claret.

El Movimiento es de todos y lo construimos entre todos…

Un abrazo a todos.

M. Dolors Serradell, sc
SSCC Región Norte
Coordinadora

lunes, 7 de julio de 2008

Claret tuvo un sueño




Claret tenía un sueño: un gran ejército de evangelizadores, servidores de la Palabra, enviados a anunciar el mensaje liberador de Jesús. El santo , estratega y creativo, supo leer con precisión los signos del tiempo que le tocó vivir y con gran intuición, alimentada por el Espíritu Santo, alentó a los seglares a participar en la misión universal de la Iglesia. Escribió poco, pero hizo mucho con los seglares. Impulsó la asociación de los seglares con varias instituciones: La Hermandad del Corazón de María (1847), La Hermandad de la Doctrina Cristiana (1849), La Academia de San Miguel (1856) y las Bibliotecas Populares (1864), junto al decidido impulso a la ya existente Archicofradía del Corazón de María …, espacios donde poder desarrollar la tímida participación de los laicos en la evangelización.

Tras la muerte de Claret, los trágicos acontecimientos que se desarrollaron en España sofocaron casi por completo aquel fuego que había prendido en los seglares a través de él.
Pero aquellos rescoldos que quedaron estaban alimentados por el Espíritu, por lo que ninguna dificultad podía extinguirlos definitivamente.

Así, el fuego poco a poco volvió a calentar el corazón de los seglares. Primero conformándolos en los Colaboradores Claretianos, a modo de orden tercera de la congregación claretiana, centrados fundamentalmente en el apostolado de propaganda, para convertirse más tarde en los Asociados Claretianos. Seguían siendo prolongación de la acción misionera de los misioneros claretianos y parte misma de la congregación (el ala claretiana seglar), pero “no sólo como meros colaboradores, sino corresponsables en la misma acción misionera” . Aún quedaba camino por recorrer, pero la red internacional de seglares claretianos y el clima de fraternidad y comunión empezaban a tomar cuerpo.

El fuego del Concilio Vaticano II había de prender definitivamente en los seglares. Y fueron los misioneros claretianos los que nos abrieron los ojos con el clarificador “Mensaje del XIX Capítulo a los Claretianos Seglares de todo el mundo” en el que nos animaban a “caminar frente a la historia con fuerza propia”. La identidad del seglar claretiano empezaba a tomar cuerpo en consonancia con la teología del laicado del concilio. Una identidad en la que todavía hoy debemos seguir ahondando.

Y llegó la hora del alumbramiento. Aquel II Congreso de Seglares Claretianos celebrado en
Villa de Leyva (Colombia) del 3 al 10 de julio de 1983, que posteriormente se convertiría en fundacional y por tanto, I Asamblea General de los Seglares Claretianos. Previamente, se había hecho un trabajo esencial, el borrador del Ideario, que elaboró el P. Antonio Vidales , y que luego fue estudiado y revisado en distintas reuniones de seglares. Tras varios días de trabajo, “El jueves 7 se trabajó en tres bloques las 3 partes del Ideario restantes. El trabajo resultó duro, pero interesante. Tampoco se realizó en el tiempo convenido y hubo que ampliar el trabajo por grupos, no pudiéndose realizar la plenaria”. Se tuvo al día siguiente. “También resultó costosa y no pudimos concluirla en la mañana, quedando pendiente la parte organizativa para la primera hora de la tarde. A las 4,08 p.m. del día 8 de julio quedaba aprobado el primer Ideario y Organización de los Seglares Claretianos. Dicha aprobación fue recibida por toda la sala con grandes aplausos y una inmensa alegría” .


Cuatro años después, en la II Asamblea General celebrada en Florencio Varela (Argentina) se aprobaba la redacción definitiva del Ideario en la que se separaban las cuestiones organizativas en lo que serían los Estatutos del Movimiento y el 20 de abril de 1988 se aprobaba el Movimiento por el Consejo Pontificio de Laicos.